jueves, 23 de agosto de 2018


Por tierras de Baltasar Martín y Anselmo Pérez de Brito


Celestino Celso Hernández

            Un lugar, uno de los catorce barrios de Garafía, Juan Adalid, une a dos de los personajes más prominentes de esta villa, como también de la isla de La Palma, Baltasar Martín y Anselmo Pérez de Brito, pues ambos nacieron en este barrio del noroeste palmero.


            Un grupo de amigos hemos quedado en la gasolinera de San Antonio, en Garafía, para acercarnos a la patria chica de Baltasar y Anselmo. Pasan ya algunos minutos de las cinco y media de la tarde, hora fijada, y Martín “Cano”, a quien he convocado como guía de la visita, ha empezado a ponerse ligeramente inquieto. Lo tranquilizo indicándole que, en estos días de verano, la luz solar alcanza hasta las nueve de la noche e incluso más. Manuel Poggio, uno de los protagonistas de la jornada, que nos hemos propuesto emprender, eligió este horario de tarde por razones de su trabajo, y hay que tener en cuenta además que se desplaza desde la “suidad”, como suelen decir los palmeros, en su habla común, adelantando la letra u a la letra i. De similar modo, para referirse a la capital de la isla, suelen decir que fueron a La Palma, o que vienen de La Palma, ahorrándose las tres palabras que le anteceden, o sea “Santa Cruz de”, y dando a pie a cierta confusión, entre los que no residen en la isla.
            Antes de las seis de la tarde, reunido ya todo el equipo y hechas las presentaciones, podemos ponernos en marcha rumbo a Juan Adalid. Junto con los ya citados Manuel Poggio y Martín “Cano”, se suman también a esta pequeña expedición Francisco de Asís Leal, que viene con el objetivo de realizar dibujos del lugar, para la futura publicación que se prepara sobre Baltasar Martín, Sonia Petisco, doctora en filología, traductora e intérprete, Antonio Lorenzo Tena, bibliotecario, quien realizaría una completa labor de fotografía y filmación, un italiano, que nos pidió sumarse a la expedición, residente en la zona de los molinos de viento, para obtención de energía eólica, y como séptimo integrante de la misma quien escribe estas letras.

vista desde Roque del Faro, en dirección descendente hacia la costa

            La bajada a Juan Adalid es ya un atractivo suficiente, para acercarse por esta zona. Desde los llanos de San Antonio vamos descendiendo, entre un monte verde intenso, no de pinar a estas alturas, sino de monte bajo, frondoso, fayal-brezal. Después de transitar por este manto verde de vegetación, alcanzamos un punto en el que ya comenzamos a ver la costa, y a partir de aquí la vegetación varía drásticamente, incluso podríamos decir que desaparece, si miramos la parte que hemos dejado atrás. No debe extrañarnos que estos singulares paisajes hayan sido objeto, no sólo de admiración por quienes han tenido oportunidad de contemplarlos, sino que incluso esa admiración se haya reflejado en coplas, incluso por los propios naturales y vecinos. No lejos de este monte verde, que comentamos, en la parte baja de Roque del Faro pudimos contemplar, este mismo verano, un paisaje muy singular, en el que se alzan, monte abajo tres promontorios o “montañetas”, totalmente cubiertas de vegetación de un verde intenso. Fue con motivo de una caminata, en la que en este caso nos hizo de guía Abilio Reyes Medina. A la vista de la admiración que nos causó este paisaje, y de los comentarios que realizamos, ha tenido el detalle de hacernos llegar una décima, que le dedicó, a tan singular escenario natural, su abuela Margarita Medina Lorenzo, y que dice así: “Muy cerca de tu mansión / si la vista no me engaña / se divisan tres montañas / que causan admiración. / Obra y prodigio son / por manos del creador / donde la brisa a favor / las baña constantemente / ahí están frente a tu frente / cubiertas con su verdor.”

Martín 'Cano' y Francisco de Asís, tomando apuntes, en la casa que dice habitó Baltasar Martín

            El destino de nuestra expedición son las casas de Juan Adalid, unas pocas casas, hoy deshabitadas en su práctica totalidad, si salvamos la casa y granja de cabras y ovejas, que ocupa quien es conocido por aquí como “Malacabeza”. Aparcamos justo al pie de la propiedad, que aparece resguardada por una cadena, impidiendo el paso de vehículos, que no de personas. Rodeamos la casa y granja, y nos dirigimos al comienzo de la ladera, que aparece a su izquierda, dando al barranco que le separa del siguiente barrio, Don Pedro, que oteamos bastante más arriba. Justo aquí, Martín nos señala los restos de una casa rectangular, de limitadas dimensiones, y construida en piedra seca, sin argamasa, que identifica como el lugar en el que vivió Baltasar Martín. En la actualidad sin techo, sospechamos que en su día contara con una cubierta a base de tablazones de tea, en similares características a los que aún se conservan en algunos lugares de esta misma villa, particularmente en el barrio de Franceses –véase, al respecto, el artículo Casas con cubierta de madera, obra de Fernando Hernández Delgado, en Rincones del Atlántico-.

Martín 'Cano' y Francisco de Asís, nuevamente, esta vez frente a la cueva que se cree nació Pérez de Brito

            Desde este primer escenario, volvemos sobre nuestros pasos, y en una pequeña barranquera, previa a llegar a la ya indicada casa y granja, hacemos la segunda parada, frente a una amplia cueva, hoy llena de enseres en desuso y otros objetos desvencijados. Curiosamente, sobre la misma piedra, y de una forma nada respetuosa con la propia cueva, una inscripción, pintada directamente, señala que en ella nació Baltasar Martín. Los del lugar nos indican que ha sido realizado así, ante la llegada de personas interesadas en averiguar la cuna del héroe palmero, y para evitar el acceso a la zona de casa y corrales, que hemos narrado anteriormente. Lo curioso es que esta cueva puede tener su propio valor, como cuna natal, en efecto, pero no de Baltasar, sino de Anselmo Pérez de Brito, quien nació en Juan Adalid el 21 de abril de 1728. Formado en Santa Cruz de La Palma, al quedar huérfano de madre, se trasladó a Sevilla para formarse en leyes. De vuelta a su isla, luchó por los derechos de los vecinos y los municipios frente a los regidores perpetuos del Consejo de Castilla, alcanzando un logro sin parangón. El 1 de enero de 1773, tras una prolongada y muy dura lucha legal, que le supuso incluso dos años de encarcelamiento, logró que todos los representantes del Cabildo fueran elegidos por el pueblo, la primera vez que ello sucedía en España. A lamentar, que Pérez de Brito no lo pudiese ver, pues había fallecido cuatro meses antes, en 1772, con cuarenta y cuatro años de edad –véase Del lugar de Tagalguen, obra de Tomás Orribo y Néstor Rodríguez-.
            La tercera y última parada, de nuestro recorrido por Juan Adalid, la llevamos a cabo ascendiendo al promontorio en el que se encuentra enclavado el oratorio de la Cruz de la Centinela, en donde cada día 3 de mayo tiene lugar una festividad muy peculiar. Escenario mágico éste, sin duda alguna, pues a pesar de lo inhóspito que pueda resultar, por alejado, aislado, deshabitado e incluso batido muchas ocasiones por un viento, que llega a resultar incómodo, ofrece unas vistas inigualables de prácticamente todo el litoral norte de La Palma. Por sus extremas características nos resulta precisamente llamativo. Desde este lugar tenemos el convencimiento que Baltasar Martín pudo ver la flota de unos setecientos piratas franceses, al mando del pirata François Le Clerc, Pata de Palo, que asaltarían Santa Cruz de La Palma el 21 de julio de 1553. Baltasar Martín se considera que nació hacia el año 1520, en Juan Adalid –véase Del lugar de Tagalgen, obra de Tomás Orribo y Néstor Rodríguez-.

Monumento dedicado a Baltasar Martín y Anselmo Pérez de Brito, frente al Ayuntamiento de Garafía

            A este héroe legendario se le dedica una placa en Santa Cruz de La Palma, que reza literalmente así: “+ Aquí Yacen / los Restos del Insigne Patriota / Baltasar Martín / quien defendió heroicamente a / S/C de La Palma / de los piratas que la / invadieron / el 21 julio 1553 / obligándoles a reembarcarse / el 1 agosto 1553 / murió a la puerta / de este templo / homenaje / del Ayuntamiento de Garafía / su pueblo natal”. Por su parte, en su pueblo, además de dar su nombre a la plaza principal del municipio, se le ha dedicado una escultura, que comparte con el otro prócer ya citado, Pérez de Brito. La placa, colocada al pie de este monumento, reza del siguiente modo, también literalmente: “Garafianos ilustres // Baltasar Martín (1520-1553) / Hombre muy vigoroso, nació en Juan Adalid y murió luchando contra los corsarios que tomaron la ciudad de Santa Cruz de La Palma. Es vivo recuerdo de la memoria popular. // Anselmo Pérez de Brito (1728-1772) / Abogado y político, nacido en Juan Adalid, consiguió abolir los Regidores Perpetuos del Consejo de Castilla y constituir en La Palma, en 1773, el primer Ayuntamiento de elección popular.”

Vista desde La Centinela, hacia la derecha, en dirección noreste -El Tablado, Franceses, Barlovento,...-

            En la zona costera de Juan Adalid se localiza una bahía, baja, como suelen decir por estos lugares, de La Manga, considerada como la zona de mar más segura de todo el norte palmero, en el que desde siglos atrás se resguardan, de los duros temporales del mar norteño, tanto navíos comerciales, de pasaje, como también navíos no regulares, incluso piratas. He podido escuchar de un destacado profesional palmero, y de alta cultura, cómo al asistir a personas de estos lugares, y ante ciertas características fisionómicas de las mismas, no pertenecientes precisamente a poblaciones locales de la isla, tenía el convencimiento que, en más de una ocasión, marineros, que se resguardaban en esta citada bahía, no sólo cuidaban de sus navíos, sino que además aprovechaban para avituallarse y “conocer” mejor a la población del lugar. Nosotros somos del mismo convencimiento. Queremos indicar con esto, que fruto de estos contactos y de este trato, los lugareños podían contar incluso con ciertas informaciones preferentes, antes que en el resto de la isla. Y por lo que se refiere a los desplazamientos a pie, de estas gentes, no debía representar mayor inconveniente, conocedores además de caminos y veredas. Traemos a colación lo oído por nosotros, mucho tiempo después de aquél del héroe legendario, sobre cómo se desplazaban a pie algunas personas, aún en la primera mitad del pasado siglo XX, saliendo de madrugada desde Garafía rumbo a Santa Cruz de La Palma, y estando de vuelta, con algún recado o encargo, a la hora del almuerzo.

Vista desde La Centinela, hacia el monte, toscas en donde se ubica la que se piensa cueva natal de Baltasar Martín

            Desde este observatorio natural (por algo su nombre de ‘La Centinela’), nuestro guía, Martín, nos señala, hacia el monte, una zona de toscas, en la que se encuentran cuevas, en las que habría nacido Baltasar Martín. Estamos en la otra margen de Juan Adalid, al lado de una tremenda depresión o barranco profundo, que le separa de otro pago de este lugar, El Mudo, del que divisamos algunas de sus casas, muchas de ellas abandonadas. Un panel informativo, colocado en La Centinela, nos da información del lugar, en tres idiomas, recogiendo la parte final del texto lo siguiente: “En los planos cortos se hace patente la presencia humana y pastoril, lo que ha dibujado el cambiante paisaje de los cerrillares (pastos fruto de la acción del pastoreo y el pasado cerealista de la zona). Destaca el corte del relieve producido por el Barranco de Domingo, en el que se combina la belleza natural de cardones con las múltiples cuevas y oquedades que conforman el refugio de cabras y pastores.”
            Una vez realizada nuestra exploración del lugar, volvemos a ascender la loma sin vegetación, o de yerbajos y matojos, hasta introducirnos en el manto verde del fayal-brezal, y alcanzar las llanadas de San Antonio. Coincidimos en que hay que celebrar este encuentro, y así lo hacemos, parando en el bar Gasam. Queremos brindar con productos de la tierra, y pedimos vino de tena, una especificidad vitivinícola propia de Garafía, que le une a otros vinos similares, como el de resina de pino de Grecia y Chipre, por su envase en recipientes resinosos, como el garafiano. Nuestro gozo en un pozo, como reza el dicho, pues no les queda, de modo que optamos por un vino tinto garafiano, que acompañamos con chicharrones y queso fresco, que tanta fama ha alcanzado, no sólo en la propia isla, sino también en las islas de Tenerife, en donde los consumidores lo piden en el mercado por ‘queso de Garafía’, no ya solamente por ‘queso de La Palma’, y también en Gran Canaria.

De dcha a izda, Martín Cano, Sonia, Manuel Poggio, Celestino Celso, Francisco Leal y un vecino italiano, en La Centinela

jueves, 25 de agosto de 2016

De Fuentes de abasto a fuentes de recursos

Fuentes de la Negra y de la Hiedra, en Garafía


Celestino Hernández Sánchez

            Al noroeste de la isla de La Palma, la Villa de Garafía se nos aparece, en cualquier estación del año, con una naturaleza poderosa, que siempre nos sorprende, incluso a los que ya la hemos recorrido y reconocido. Es, sin duda, uno de sus principales atractivos, sino el principal, tanto que hoy se presenta como uno de los pocos lugares, en Canarias, en los que poderse encontrarse a uno mismo en contacto pleno con la naturaleza.


Fuente La Hiedra, Garafía. Foto Celestino Hdez

Son tantos los lugares, los paisajes distintos, en las zonas costeras como en la zona del monte, que hemos elegido el acercarnos a ellos, bien para recordar momentos anteriores, bien incluso, en mi caso, para descubrirlos. Entre estos lugares, paisajes, sitios singulares, hemos prestado atención a las Fuentes o Nacientes, que en la Villa de Garafía siguen siendo abundantes.

Fuente La Hiedra, Garafía. Foto Celestino Hdez
            No es ningún secreto que a Garafía se le señala como el municipio, de la isla de La Palma, que cuenta con más recursos de agua potable, junto con el vecino municipio de Barlovento. Y decir esto, en La Palma, que para los canarios es prácticamente sinónimo de la isla del agua, acaba siendo el hablar de una riqueza natural de primer orden. Y así lo fue, y hasta lo sigue siendo, de algún modo, a través de las galerías que se han perforado en su territorio. El destino ha marcado, sin embargo, que el transcurso del tiempo convierta este recurso, imprescindible para la agricultura, sobre todo para una agricultura intensiva como la platanera, en una riqueza para otros municipios, como Los Llanos de Aridane, e incluso parte de Tijarafe, y no para los habitantes del municipio, en el que aflora el agua. Los garafianos ven pasar por su territorio, desde hace demasiado tiempo, las tuberías, de varios calibres, e incluso el canal, trasladando el agua de sus galerías y nacientes, camino de otros municipios, para su enriquecimiento, sin que apenas migajas queden para los propios del lugar.

Fuente La Hiedra, Garafía. Foto Celestino Hdez

            Volviendo al motivo principal del presente texto, en mi cita veraniega anual con Garafía, tuve la suerte de acercarme a dos de las fuentes o nacientes más nombrados, y diría que hasta afamados, por todo lo que aportaron en épocas pasadas, la Fuente La Negra, o de la negra, y la Fuente La Hiedra, o de la hiedra. Ambas se encuentran en la zona alta de Garafía, en las cercanías del barrio de Llano Negro, o del negro, la primera de ellas en la parte baja, en el camino que viene desde Cueva de Agua. En el segundo caso, la Hiedra, la encontraremos en una pista que surge desde la carretera general, que va de Santo Domingo a Llano Negro, en unas llanadas antes de llegar a este barrio, desviándonos a la izquierda, subiendo. Esta pista, que con un primer tramo de asfaltado, nos conducirá, además de a la fuente La Hiedra, hasta el singular paisaje del llano de San Antonio del Monte, como allí se le conoce, en el que cada 13 de junio tiene lugar una de las ferias de ganado más destacadas, y de un sabor más auténtico, de las que se celebran en Canarias.

Fuente La Negra, Garafía. Foto Celestino Hdez

            El encuentro con estas fuentes o nacientes, esta vez las Fuentes La Negra y La Hiedra, puedo asegurarles que resulta altamente gratificante. Las fotos que tomamos de estos lugares, aunque no reflejan fielmente la belleza de su naturaleza, dan una idea de lo que vamos a encontrarnos. En estos casos, además, aún siendo aconsejable que nos acerquemos a través de una caminata, lo podemos hacer también desde un vehículo, que podemos dejar muy cerca de las fuentes, y realizar una pequeña caminata.

            Nos vemos en la obligación, sin embargo, en realizar una llamada de atención, pues en las dos fuentes que visitamos, La Negra y La Hiedra, el estado de conservación de las mismas no era precisamente el deseable. Incluso debemos indicar que si no hubiese ido acompañado, en la primera de las fuentes, por mi guía Máximo, que a sus más de setenta años, de vuelta a su Garafía natal, después de más de treinta años en Venezuela, no habría dado con el punto exacto en el que se encuentra la Fuente La Negra. En ambos casos, el acceso a las fuentes no es el más adecuado, con claras dificultades en el de la Fuente la Hiedra. A ello habría que unir el acondicionamiento de algunos elementos, aportados por la población, como cañerías, depósitos, dornajos o abrevaderos, que ayudarían a una mejor presentación de estos espacios, y a una referencia más completa del papel destacado, que cumplieron en su momento. Es suficiente con preguntar a algunos mayores del pueblo por el “famoso año de la seca”, a finales de los años cuarenta del siglo pasado, aún muy presente en la memoria, por haber puesto la supervivencia de personas y animales al borde del abismo. Fueron precisamente fuentes como las de La Negra y La Hiedra las que salvarían, literalmente, de la inanición a los garafianos y a sus animales, recurso fundamental para su economía.
Fuente La Negra, Garafía. Foto Celestino Hdez

            Estas son acciones que están al alcance de nuestras manos, y de los recursos, que sabemos son escasos, pero que se pueden poner desde el ámbito municipal. Por otra parte, tampoco está de más ir resolviendo lo que se pueda, desde el ámbito local, sin dejar de reivindicar los apoyos necesarios a la administración insular, demandarlos y exigirlos, como a la administración autonómica y estatal. En alguna nueva ocasión nos ocuparemos de las atenciones que debe prestar, y no presta, el Cabildo Insular, como gobierno que es, en el caso de la isla de La Palma, de catorce municipios, y no de uno solamente, aunque sea en ese en el que tiene su sede, y sea el que ostenta la capitalidad insular. Quienes gobiernan un cabildo insular no debieran olvidar nunca, que lo gobiernan porque han sido elegidos por los ciudadanos de todos los municipios de esa isla, y que pueden ser incluso la mayoría del censo, como lo son en el caso palmero, frente a los censados en la ciudad sede de la institución insular.

            Lugares como la Fuente La Negra y la Fuente La Hiedra estamos convencidos que pueden pasar de ser fuentes de abasto, que prestaron un servicio fundamental a la población, en otras épocas, a fuentes de recursos, que ayuden económicamente a la población actual. Estas fuentes tienen un atractivo innegable, sobre todo para potenciales visitantes de estos lugares, que entre todos ayudaríamos a divulgar. La naturaleza que acompaña el entorno de las fuentes ya es un atractivo, por sí mismas. Hacer una limpieza del entorno, conservar los elementos relacionados con el agua, y disponer algunos elementos nuevos, que puedan facilitar un descanso o un rato de asueto, como una comida o una merienda, consideramos que ayudarían a dar un cierto empuje a los recursos, que Garafía potencialmente tiene, pero que necesita desarrollar.

Fuente La Negra, Garafía. Foto Celestino Hdez




miércoles, 20 de enero de 2016

COSAS QUE NO PUEDEN ESPERAR

La RESIDENCIA DE MAYORES en Santo Domingo DE GARAFÍA.

¡Cabildo de La Palma, éstas son prioridades, que no pueden esperar!

En mi última visita y estancia en mi querida Villa de Garafía, en la cabecera de este municipio, Santo Domingo, volví a transitar delante de una obra, que unas veces da la sensación que no avanza, de un tiempo al siguiente, y otras que sí lo hace, pero tan lentamente que cuesta descubrir en que parte ha avanzado.
Hablamos de la Residencia para Mayores en Santo Domingo de Garafía. Si nos fijamos en el Cartel, que figura obligatoriamente ante toda obra pública, podemos leer, literalmente, lo siguiente:
"Obra subvencionada por el Excmo. Cabildo Insular de La Palma / Obra: RESIDENCIA DE MAYORES DE GARAFÍA / Adjudicatario: Construcciones Herquipalma / Presupuesto: 60.000,00 € / Fecha Adjudicación: 03/12/2009 / Inicio: 04/12/09 / FINALIZACIÓN: 31/12/09".
Bien, atendiendo al Cartel, y entendiendo que se puso allí, con la redacción ya señalada, porque era un proyecto oficial, resultado de una exigencia vital, para la ciudadanía palmera, que cumplía todos los requisitos exigidos, LA OBRA DEBÍA HABER TERMINADO HACE YA NADA MÁS Y NADA MENOS QUE 6 AÑOS.

Residencia de Mayores de Garafía, en Santo Domingo (estado de las obras en diciembre de 2015)

Debemos tener presente que toda persona mayor, que haya fallecido desde el último día del año 2009 hasta la actualidad, o sea seis años de margen, ha perdido la oportunidad, para siempre, de haber podido mínimamente "disfrutar" de este espacio, que le correspondía. Es posible que esa, o esas personas, estuvieran trabajando a lo largo de toda su vida, de hecho es lo más probable en un pueblo de trabajadores como éste. Una pequeña "compensación", a todo lo que hubiese aportado a lo largo de su vida, es el haberle dado la posibilidad de compartir una Residencia, junto a otros mayores, en la que transcurrieran sus últimos días.
Claro, de inmediato se podrá pensar, e incluso argüir, la tan traída y llevada crisis económica. Es cierto, y está ahí, sobre todo desde 2011 al 2012, pese a ni siquiera haberla reconocido. Se habló de la visión de brotes verdes. Luego vinieron otros y han enarbolado incluso la bandera de la recuperación económica. Ahora estamos en el año 2016, sin embargo no parece haberse encontrado los sesenta mil euros del coste de la obra, o lo que falte para su finalización, para hacer realidad una obra básica, de necesidad imperiosa, e incluso de justicia.
Cada año se elabora un nuevo presupuesto, esta año también. Las instituciones tienen la obligación de hacer públicos sus presupuestos. Los medios de comunicación nos ofrecen incluso un avance de los mismos. Imaginamos que los proyectos y obras aprobadas son necesarios. Permítannos, sin embargo, que dudemos que pueda haber pocas obras más necesarias que la de ofrecerles una calidad de vida a nuestros ciudadanos, cuando ya no pueden valerse de sus propias fuerzas, y muchas veces sólo esperan que pasen sus últimos días.
¡Cabildo de La Palma, con todos los respetos, pero pienso que también con todo el derecho como ciudadano, hijo de la isla, esta es una obra prioritaria, que necesita el esfuerzo que sea necesario, para ser definitivamente terminada! Otras obras pueden esperar, aunque sean también necesarias, la alta edad de nuestros mayores sí que no puede esperar año tras año.
Confío en que la nueva ocasión que pase por Santo Domingo de Garafía, pueda ver bien la obra finalizada, o al menos que se está trabajando en ella, para su finalización. Si no fuese así, no me quedará más remedio que pensar que quienes dirigen la política insular, en La Palma, miran para otro lado, y piensan que hay cosas más importantes que la vida misma y la calidad de la misma hasta el final de la misma.
Celestino Hernández Sánchez

Cartel de obra de la Residencia de Mayores de Garafía (6 años transcurridos desde la fecha de finalización)

miércoles, 18 de febrero de 2015

RESISTIR VECES, AVANZAR OTRAS, LUCHAR SIEMPRE

Una de las muchas enseñanzas que nos inoculó nuestra madre, Ignacia Teodomira Sánchez Rodríguez

La misma enseñanza, que ella misma practicó, desde sus primeros años en su barrio de Cueva de Agua, en la Villa de Garafía, en donde nació, un día 31 de julio de 1923, hasta el último instante de su vida, en la habitación 215, de la unidad de paliativos, del Hospital Universitario de Canarias, muy próxima a la media noche del sábado 14 de febrero de 2015, cumplidos los 91 años y siete meses.


Ignacia Teodomira Sánchez Rodríguez y Manuel Hernández Perera

Muchas son las enseñanzas que, a lo largo de muchos años, fuimos recibiendo de nuestra madre, Ignacia Teodomira Sánchez Rodríguez, como también en su día de nuestro padre, Manuel Hernández Perera, fallecido hace ahora algo más de veinte años, en la casa familiar, de la plaza de San Marcos, de Tegueste. Si fuésemos a elegir alguna de ellas, sólo por ser la primera tal vez que nos llegase a la mente en ese instante, es la de luchar, luchar y volver a luchar, no doblegarse nunca, ni ante el poderoso, ni tampoco por el simple hecho de que algo está de moda, o porque no te vayan a mirar distinto, o no sea lo políticamente correcto. Frente a ello, tu debes actuar correctamente, por tu misma convicción, debes ser y actuar lo más justamente posible, y si has de ayudar y puedes hazlo al que más lo necesita, sin por ello despreciar al que tiene y no lo necesita. Debes intentar llevarte bien con todo el mundo, esto la verdad era pensamiento prioritariamente de nuestro padre, aunque a fin de cuentas compartido, y si por  la razón que sea no es posible, que lamentable y realmente ocurre que no suele serlo, deja al otro lado al que no puedas llevarte bien, él a lo suyo y tu a lo tuyo, sin necesidad de ir literalmente a por él, pero sí haciéndole saber al mismo tiempo que deberá respetarte, quiera o quiera llevarse contigo, y que tu no vas a dejar apabullarte, y que no te vas a doblegar.

Las dificultades de todo tipo por la que tuvo que pasar nuestra madre, con las que tuvo que luchar, y que logró superar a base de esfuerzo personal, de sacar fuerzas de donde muchas veces no había más energía sobre las que apoyarse, nos ha marcado a nosotros, sus hijos, para siempre. Nosotros somos los primeros admiradores de su esfuerzo continuo, de su lucha por sacarnos a todos nosotros adelante.


lunes, 16 de febrero de 2015

HASTA LUEGO, MAMA, GRACIAS ETERNAS

Hemos dado el último adió a mi madre, Ignacia Teodomira Sánchez Rodríguez

Fallecida en el paso de la noche del sábado 14 al domingo 15 de este mes invernal, de febrero de 2015, a la edad de 91 años (había nacido un 31 de julio del año 1923, en la Villa de Garafía, barrio de Cueva de Agua), hoy lunes 16 de febrero le dimos último adiós, con agradecimiento eterno, a partir de la 1pm de la tarde, desde su casa en la plaza de San Marcos, a la iglesia parroquial de San Marcos Evangelista, y desde allí hasta el Cementerio de la Villa de Tegueste.


El dicho del saber popular, en torno a la madre, se carga en momentos como el que nosotros, los hijos de Ignacia-Teodomiar, atravesamos ahora, de más y más razones: ^Madre no hay más que una¨, ¨Madre como la mía, ninguna¨, y tantos otros otros dichos similares.

Junto a nuestra madre estuvimos, en todo momento, acompañándola hasta el último instante, y hasta su último suspiro, recogiendo su inigualable fortaleza y su lucha constante, su hijos Manuel de los Reyes Francisco, Ángela Carmen Julita, Antonio Lorenzo, Celestino Celso, Gonzalo, Gundena Teodomira, Sebastián y Elena Síntica Hernández Sánchez. También sus nietos, Marcia y Daniel Melián Hernández, Elena y Manuel Hernández y Eduardo-Antonio Hernández Martín, mi hijo, que tuvo la fortuna de visitarla y conversar con ella, menos de tres horas antes de su pérdida, en Paliativos del Hospital Universitario de Canarias.

También pudo contar con los apoyos de su hermana, Pilar Sánchez Rodríguez, la única que ya nos queda de sus hermanos, tras la pérdida de Eugeio, de Julia, de Antonio y de Gregorio. El cariño y el apoyo, con el que también contamos nosotros, de sus nueras y yernos, Carmen Julia, Pilar, Dácil e Isidro. Así como el afecto y participación de sus sobrinos, José Manuel y su mujer Fina, y la hija de ambos María Ascensión, de Carmen, y de Pedro Damián y su hermano, de Paco, MariLuz y Santiago, de Angelines, su marido Pedro y su hija Samanta, Carmen y José Gregorio, que tuvieron la amabilidad de venir a darle el último adiós a nuestro madre, desplazándose incluso desde otras islas, como La Palma, Gran Canaria, o El Hierro.

Nuestro agradecimiento igualmente, en nombre de mi madre, y de mis hermanos, a nuestro primo Pepe Sánchez, su padre Guillermo, y su hermana Blanca con su marido Isidro, el hijo de nuestro primo Paco, Francisco, y tantos y tantos amigos, compañeros de trabajo de cada uno de los hermanos, vecinos y conocidos, que se acercaron a dar su despedida a Ignacia-Teodomira. Ella se ganó, por sí misma, todos estos afectos y consideraciones.

En su recuerdo y en su memoria, que sus hijos mantendremos, mientras vivamos, como ya hicimos hace ahora casi veintiún años, con nuestro Padre, Manuel Hernández Perera, a quien ella ahora ha pasado a acompañar en la eternidad, gracias a todos y a todas, tantos los que he citado, como los que no lo hago ahora, por no tener toda a mis memoria suficientemente atenta. MUCHAS GRACIAS.

Ignacia Teodomira Sánchez Rodríguez (Garafía 31-07-1923 - Tegueste 14-02-2015)

lunes, 26 de enero de 2015

Gran acogida en los medios de comunicación a la exposición homenaje a Juan Régulo, en el centenario de su nacimiento, abierta al público, hasta el sábado 31 de enero de 2015, en la Sala Paraninfo de la Universidad de La Laguna.

DESPUÉS DE BABEL. EL SUEÑO DE JUAN RÉGULO PÉREZ
José Juan Darias, Miguel Ángel Díaz Palarea, Serafín Dopazo, Alexej Dvorak, Pedro Fausto, Alfonso García, Francisco de Asís Leal, Medin Martín, Juan Lorenzo Padrón y Dácil Travieso.
Comisariado: Celestino Celso Hernández






http://culturayocio.diariodeavisos.com/2015/01/26/una-muestra-recuerda-en-la-ull-al-profesor-juan-regulo/

http://eldia.es/cultura/2015-01-12/10-Diez-homenajes-Juan-Regulo-Perez.htm

http://www.larevistadecanarias.com/la-ull-acoge-las-exposiciones-itinerantes-en-homenaje-a-juan-regulo-perez-en-el-centenario-de-su-nacimiento/

http://www.creativacanaria.com/index.php/artes-plasticas/8771-2015-01-09-18-26-37

http://www.elperiodicodecanarias.es/la-sala-de-arte-paraninfo-de-la-ull-acoge-la-exposicion-despues-de-babel-el-sueno-de-juan-regulo-perez/

http://www.lagunamensual.es/index.php?M=Noticia&id=22317

http://canariascultura.com/2015/01/16/despues-de-babel-el-sueno-de-juan-regulo-perez-se-expone-en-la-sala-de-arte-paraninfo/

http://www.espacioorbitas.com/despues-de-babel-el-sueno-de-juan-regulo-perez-en-la-laguna/

https://www.youtube.com/watch?v=YTW3jYZRv3Q

http://www.ull.es/viewullnew/institucional/prensa/Cultura/es/2618609

http://www.ull.es/viewcontent/institucional/ull/2615835/es


De izda. a dcha., Celestino Celso, Alfonso García, Lalo, Serafín Dopazo, Tere y Dácil Travieso

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Exposición homenaje a JUAN RÉGULO en La Cosmológica

Sábado 22 de Noviembre, a partir de las 19:00 horas

La Cosmológica, Santa Cruz de La Palma


Exposición DESPUÉS DE BABEL. EL SUEÑO DE JUAN RÉGULO PÉREZ

José Juan Darias, Miguel Ángel Díaz Palarea, Serafín Dopazo, Alexej Dvorak, Pedro Fausto, Alfonso García, Francisco de Asís Leal, Medín Martín, Juan Lorenzo Padrón y Dácil Travieso.
Comisariado: Celestino Celso Hernández.




lunes, 29 de septiembre de 2014

DESPUÉS DE BABEL. EL SUEÑO DE JUAN RÉGULO PÉREZ, Exposición hasta el 24 de Octubre


Después de BABEL. El sueño de JUAN RÉGULO PÉREZ

-Casa de la Cultura, Villa de Garafía, Sábado 27 de Septiembre de 2014, al viernes 24 de Octubre-

            Artistas: José DARIAS, Miguel Ángel DÍAZ PALAREA, Serafín DOPAZO, Alexej DVORAK, Pedro FAUSTO, Alfonso GARCÍA, Francisco de Asís LEAL PÁEZ, Medín MARTÍN , Lorenzo PADRÓN y Dácil TRAVIESO.Comisario de la Exposición: Celestino Celso Hernández


            En la vida de toda persona existe algún suceso o acontecimiento, que han ejercido gran influencia en su vida, o incluso ha llegado a ser determinante en su existencia. En la biografía del protagonista de esta exposición, Juan Régulo Pérez, uno de los grandes personajes nacidos en la Villa de Garafía, no iba a faltar tampoco algún momento de especial trascendencia, en lo personal como en lo profesional. Hemos escogido, en su caso, el episodio en el que Juan Régulo se ve forzado a dejar su Cueva de Agua natal, para trasladarse con su madre y su hermano Francisco, camino de Santa Cruz de La Palma, en busca de unas oportunidades, que en su pueblo de origen tenía fuera de todo alcance. Seguimos el relato del propio protagonista, recogido en su discurso de aceptación del nombramiento como Hijo Predilecto de la Villa de Garafía, el 13 de septiembre de 1985, en el Ayuntamiento de este villa, que además le dio su nombre a una calle de Santo Domingo. Dijo entonces Juan Régulo: “Hace ahora poco más de sesenta años, en 1924, mi madre, mi hermano Francisco y yo salimos del pago de Cueva de Agua y por el camino de la cumbre nos dirigimos a pie a Santa Cruz de La Palma. Por todo capital mi madre llevaba un billete de veinticinco pesetas; eran pesetas de 1924, sí: pero eran sólo veinticinco. Por ropa, solamente la puesta. Caminábamos sin tener un sitio fijo adonde ir. Había en mi madre una pulsión instintiva; una fuerza, como la de las aves migratorias, que la empujaba a salir de la angustia vital de Cueva de Agua, en pos de algo, incierto y desconocido, pero imaginado mejor; instintivamente subyacía en mi madre un lugar soñado, al que había de ir, por el futuro de sus hijos”. La narración nos muestra el dramatismo que debió representar aquél momento, de 1924, en un niño de diez años, no sólo por lo que supone toda emigración, obligada por las circunstancias, sino también ante la incertidumbre de una nueva etapa, que a la postre, y tras enorme esfuerzos, personales y familiares, le conducirían a alcanzar altos logros.
            Sería prolijo dar cuenta de todos los éxitos y reconocimientos de Juan Régulo. Sí queremos dejar constancia, al menos, de su aportación y méritos en su defensa de una lengua universal, pues es motivo principal de la presente exposición, junto con la celebración del centenario de su nacimiento. Régulo inició sus estudios de Esperanto en el año 1931, más tarde destacado profesor y editor, siendo nombrado en 1933, hasta el final de sus días, Delegado General, y también Delegado profesional para Filología Románica, de la Universala Esperanto Asocio. Juan Régulo recogía el testigo del creador del Esperanto, el oftalmólogo y filólogo polaco Luis Lázaro Zamenhof, que hizo pública la primera gramática esperantista en Varsovia, el mes de julio de 1887. La labor de nuestro personaje, en la enseñanza y difusión del esperanto, sobre todo en sus islas Canarias, tuvo nuevo reconocimiento en 1954, año en el que se convirtió en miembro de número de la Akademio de Esperanto, en 1963 miembro de honor del Hispani Esperanto Instituto de Barcelona, en 1969 Presidente de honor de la Sociedad esperantista de Tenerife, en 1983 Secretario de la Jugkomisiono de los premios de la Fundación ‘Antoni Grabowski’, y en julio de 1984 Honora Membro de Universala Esperanto-Asocio, elegido en el 69 Congreso Universal de Esperanto.
            Con la muestra ‘Después de Babel. El sueño de Juan Régulo Pérez’, un grupo de diez artistas, a los que me ha correspondido el honor de comisariar, nos sumamos a la celebración del centenario de este destacado profesor, investigador y filólogo. El título refleja, de entrada, el planteamiento de la exposición, bajo el que fueron convocados la decena de artistas participantes. Transmitimos a los artistas el papel destacado de nuestro personaje, en la búsqueda de una lengua de entendimiento común, dando al mismo tiempo la oportunidad para que pudiesen interesarse también por los orígenes de Juan Régulo, en el barrio de Cueva de Agua y la Villa de Garafía. A fin de cuentas, es el centenario de su nacimiento lo que nos ha convocado, y lo que celebramos.
            Respecto al tema central, sobre el que giran la mayoría de las obras de esta muestra, la creación de un idioma común, el Esperanto, tomamos como punto de partida la tradición bíblica, en la que se recoge cómo los seres humanos dejaron un día de entenderse, en una lengua común. Según la tradición, primero judía y más tarde también cristiana, Dios Padre dividió a los seres humanos en múltiples lenguas, que les impedían entenderse entre ellos, por haber osado realizar una enorme torre, la mítica Torre de Babel, que llegara hasta el cielo. Su narración y posterior sentencia se pueden leer en el Antiguo Testamento, libro de ‘El Génesis’, Capítulo 11. De ahí el título de la exposición, lo que vino después de que los humanos construyesen la Torre de Babel, y andando los siglos, el sueño al que se sumó Juan Régulo Pérez, que los humanos volviesen a contar con un idioma común, que les permitiera comunicarse.
            José Juan DARIAS aporta dos obras, de su serie ‘Torremundo’, que encajan de modo adecuado en esa relación y comunicación de todos los pueblos, que es aspiración mayoritaria. Miguel Ángel DÍAZ PALAREA, tristemente fallecido, lo tenemos en esta muestra con alguna de sus obras de múltiples rostros coloristas, que parecen entenderse pese a la impresión de que todos comunican al mismo tiempo. Serafín DOPAZO aporta dos obras, en lápiz a color sobre papel, de este año 2014, y pertenecientes a su serie ‘Genealogía del color’. Alexej DVORAK ha tenido la deferencia de dedicar uno de sus personalísimos retratos a nuestro homenajeado, Juan Régulo Pérez. Pedro FAUSTO nos regala alguno de sus personales retratos infantiles, en los que el libro tiene un papel destacado, exponiendo también alguno de los paisajes de las calles de Santo Domingo de Garafía. Alfonso GARCÍA aporta varias de sus esculturas, en particular de la serie Viajes, que veíamos adecuada al propósito de la muestra, en la que recoge el bagaje de su paso por múltiples ciudades y pueblos, unido a alguna escultura de factura más reciente. Francisco de Asís LEAL PÁEZ se suma con algunos de sus conocidos dibujos, en este caso dedicados a lugares de Garafía, la villa natal de Juan Régulo. Medín MARTÍN ha realizado dos piezas expresamente para esta propuesta expositiva, en un formato bidimensional, que él también ha trabajado, junto a su mayoritaria producción escultórica. Juan Lorenzo PADRÓN añade dos acrílicos sobre chapa marina, del año 2012, que representan interiores de sencillas casas populares. Por último, Dácil TRAVIESO ha creado, también expresamente para la exposición, una ‘Torre de Babel’, en madera patinada, del presente año 2014, a lo que ha unido una pieza en hierro y mármol travertino, de los años 90, junto con una composición en arpillera y papel secante, con acuarela y tinta, representación de tapices antiguos, perteneciente a su serie ‘Paleografía’.
            Esta exposición, homenaje a Juan Régulo Pérez, tiene vocación de itinerancia, a partir del lugar que le vio nacer, la Villa de Garafía, y en donde vivió con su madre hasta la edad de diez años. Nuestro deseo es continuar en Santa Cruz de La Palma, ciudad en la que realizó sus primeros estudios y en la que residió desde 1924 hasta 1941. El recorrido de la exposición debe concluir en la ciudad de La Laguna, en Tenerife, a la que se trasladó el año 1941, y en la que completó sus estudios, desarrolló su amplia y destacada labor docente, en la Universidad de La Laguna y dio definitivo impulso al conocimiento y difusión del esperanto. En La Laguna, que le nombró Hijo Adoptivo, el 2 de marzo de 1984, y que le dedicó una calle, el 26 de octubre de ese mismo año, residió Juan Régulo hasta su fallecimiento, el 27 de enero de 1933.
            Nosotros, los artistas y yo mismo, como comisario de la exposición, hemos dado el primer paso, presentado la muestra donde primero había que hacerlo y en donde era imprescindible presentarla, su villa natal de Garafía. Ahora corresponde a otros, como el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, el Cabildo de La Palma, la Real Sociedad Cosmológica, y a continuación el Ayuntamiento de La Laguna y la Universidad de La Laguna, dar continuidad a este sueño, en interpretación artística, de nuestro gran filólogo e investigador Juan Régulo Pérez. Por parte de los artistas y este comisario no va a quedar, para que sea una realidad dentro de este mismo año, celebración del centenario del nacimiento de don Juan Régulo.

De izda. a dcha., VicePresidente de La Cosmológica, Clara Régulo (hija de don Juan), Presidente de la Cosmológica, Pedro Fausto, Alfonso García, Francisco de Asís, Alexej Dvorak y Celetino Celso Hdez.

De izda, a dcha., Pedro Fasuto, Alfonso García, Francisco de Asís, Alexej Dvorak, Celestino Celso y Cecilia Rguez. (Técnica de Cultura del Ayuntamiento de Garafía)

Celestino Celso Hdez. junto a Alfonso García, delante de sus obras expuestas en 'Después de Babel. El sueño de Juan Régulo Pérez', en la Casa de Cultura de Santo Domingo, Villa de Garafía, isla de La Palma



miércoles, 24 de septiembre de 2014

DESPUÉS DE BABEL. EL SUEÑO DE JUAN RÉGULO PÉREZ
Exposición en la Casa de la Cultura de Santo Domingo de Garafía
Sábado 27 de Septiembre de 2014, a partir de las 19:00 horas

Juan José DARIAS, Alexej DVORAK, Miguel Ángel DÍAZ PALAREA, Serafín DOPAZO, Pedro FAUSTO, Alfonso GARCÍA, Francisco de Asís LEAL PÁEZ, Medín MARTÍN, Juan Lorenzo PADRÓN y Dácil TRAVIESO.
Comisariado de la exposición: Celestino Celso Hernández

Muestra colectiva de pinturas, dibujos y esculturas, en homenaje al profesor, investigador, filólogo e impulsor del idioma universal Esperanto, Juan Régulo Pérez, con motivo del centenario de su nacimiento, en el barrio de Cueva de Agua, Villa de Garafía, el año 1914.



sábado, 30 de agosto de 2014

GARAFÍA, un lugar también para las mejores Parrandas

La Villa de Garafía, al noroeste de La Palma, pueblo de gente esforzada, emprenderada y acostumbrada a remar cada día con múltiples dificultades, de alejamiento, condiciones geográficas y climáticas, y sentirse incluso abandonados por las administraciones, es sin embargo un lugar en el que aún se pueden compartir y disfrutar inigualables e inolvidables Parrandas

Quiero dejar muestra, aquí, en este Blog personal, de algunas parrandas compartidas en mis días de recuperación veraniega, transcurridos con intensidad en este lugar tan alejado y al mismo tiempo tan querido. Lo dedico a los Garafianos y las Garafinas, tanto los que siguen en la villa, como los que emigraron a Los Llanos, a Tenerife, a Las Palmas y a Venezuela, por citar varios de los lugares de mayor destino que eligieron los emigrantes garafianos. Es bueno que pueda haber algún momento de sosiego, descanso y alegría, cuando lo que abundan son las dificultades y la lucha, como la que ya hemos venido mencionando, que tiene lugar en estas mismas fechas, previas ya al comienzo del nuevo Curso Escolar 2014-2015. Una lucha para que los niños y las niñas de Garafía puedan seguir asistiendo a clase en el Centro Escolar del pueblo en el que nacieron y en el que comparten sus vidas con sus padres, madres, abuelos, abuelas...


Hago una primera parada, y también referencia, al estupendo momento compartido con el amigo Guillermo, un garafiano de adopción, y ya de pura sepa, integrado plenamente en la vida de nuestra villa. Con su trabajo en Tegueste, Tenerife, el amigo Guillermo aprovecha cualquier tiempo que le queda libre, para desplazarse hasta Garafía, en donde ha emprendido una casi titánica empresa de convertir unas huertas y unas casas, hasta que llegó él semiabandonadas, en un lugar que poco a poco va ganando en encanto. Todo fruto de sus propias manos y de sus a veces ocurrentes ideas. Guillermo ha entendido que todo no puede ser trabajar y trabajar, de modo que algunas veces hace una parada en el trabajo, y pone en marcha su recién estrenado fogón, para dar curso a su saber también en el mundo culinario. Acudir a su casa garafiana y compartir un momento en su patio, junto al fogón, se ha convertido en paso obligado para nosotros, que al mismo tiempo le agradecemos por su estupenda atención. Esta vez, compartimos el encuentro con mi hermano Gonzalo Hernández, que había acudido a Garafía a presentar su libro "La isla amputada".

De izda. a dcha., Celestino Hdez., Guillermo y Gonzalo Hdez., en Garafía

El amigo Guillermo, en la Fuente de Salvatierra, con el hicimos el camino a El Mudo y Juan Adalid

Segunda parada en la Bodega de Abilio Reyes, en La Traviesa, un poco más abajo de Jerónimo, por la carretera que nos lleva al Roque de Los Muchachos. Ex primer edil de la villa, ahora convertido en Bodeguero, Cocinero, Reportero diario de su municipio a través de las redes, nos ofreció un inolvidable momento de parranda, sobre un escenario inimitable. Fue una ocasión, además, en la que tuvimos personalmente la oportunidad de reencontrarnos con estimados amigos, como Argelio, también exprimer edil, en su caso, del hermano pueblo de Barlovento. También de encontrarnos una vez más con Herminio, y su inseparable acordeón, que tantos momentos inolvidables de música nos regala. Y con ellos, y mi hermano Gonzalo Hdez, que también se acercó hasta la Bodega de Abilio, otros vecinos y conocidos, como Jose, Manolo, y otros acompañantes, en este caso músicos, con los que no coincidimos habitualmente.
De izda. a dcha., Celestino Hdez. y Jose, en la Bodega de Abilio Reyes

Abilio Reyes, dueño de la Bodega, y también de los fogones

De izda. a dcha., Argelio, un tocayo, Gonzalo Hdez,, Abilio, Manolo

De izda. a dcha., Herminio, con su inseparable acordeón, Argelio y el tocayo, a las guitarras, Gonzalo y Abilio

Tercera parada en la Cueva de Arturo, en el homónimo barrio de Cueva del Agua. Hasta este lugar, en la carretera que va de Cueva del Agua a Llano del Negro, nos acercamos junto con el amigo Guillermo y con mi hermano Gonzalo Hdez. Se dio la circunstancia que la señora de Arturo celebraba su cumpleaños, de modo que tras dar buena cuenta de una buena paella, participamos en el tradicional canto del "cumpleaños feliz". Fue otro momento para el recuerdo, en el que no faltó el tradicional vino de la tierra garafiana, el vino de tea, con el que nos regaló el amigo Juanito, cuya bodega se encuentra en lo alto de Hoya Grande, en la otra loma frente a la bodega de Abilio. Estuvimos rodeados de buenos amigos, como Carmen la de Auro, y la familia de Arturo, que mantiene una inestimable actividad emprendedora, para sacar adelante a su familia, y que es de sumo agradecimiento en un lugar en el que no es nada fácil encontrar quien pueda hacerse algo de alguna obra o reparación, y además hacerlo con plena solvencia y garantías.

La Cueva del amigo Arturo, en Cueva del Agua, Garafía

En la Cueva de Arturo, su suegra, al fondo Guillermo, y descansando Juanito

Arturo disfrutando de la cueva, que él mismo excavó. A su lado, Gonzalo Hdez

Gonzalo Hdez, a la hora de los postres, fruta del país. A su lado, Carmen la de Auro

Y para completar este recorrido por momentos inolvidables de Parrandas Garafianas, que a todos los amigos agradezco de corazón, por lo que suponen para mí, y para recargar las pilas de vueltas a la batalla diaria en lugares tan distintos y distantes, hago mención también a una cita que es para mi irrenunciable, cada verano, la Cueva de Martín el Cano. Por segundo año tuve oportunidad, en primer lugar, de participar en el inicio de la vendimia, junto a Panchito. Recogimos casi seis samuros. Un poco menos de lo esperado, pero es que los señores de estos lugares, según los denomina Martín, dieron buena cuenta de los dos o tres samuros que faltaban. Lo curioso es que me dí cuenta que en algunas parras no quedaba ni un racimo, mientras que en otros igual no los habían tocado, o solo habían probado alguno. Daba la impresión que, o bien en algunos casos había acudido la familia completa de lagartos, mientras que en otros, igual es que no estaban los racimos de su gusto. Me comenta Martín que cuando le meten mano a una parra, cogen un racimo y hasta que no lo pelan no dejan su trabajo. Para quitarle un poco de hierro al asunto, le insinué a Martín que a fin de cuentas ya había abonado la contribución, de modo que cuando le pudiesen llamar para algún impuesto, alegase que los señores del lugar ya se lo habían cobrado y saboreado.
Una vez recogida la vendimia nos trasladamos a la Cueva de Martín, en la pista que va a Santo Antonio, por el camino de Las Cabezadas y El Jaral. Este es un espacio inigualable, al que Martín ha sabido imprimirle su sello personal, y establecer sus propias reglas de convivencia, que nadie discute cuando llega hasta allí, y si no le gustan por la misma pista que vinieron pueden regresar. Las condiciones geográficas y sobre todo climáticas de este lugar le hacen disfrutar el privilegio de poder disfrutar unos bien cargados pinchos morunos, en pleno día de calor, sin que el cuerpo se sienta ni mucho menos indispuesto. Aquí se cuenta con un microclima, que pareciera también buscado y trabajo por Martín, como las distintas cuevas que excavó en la pared de la derecha, según se llega. No se puede dejar de citar, ni mucho menos, la experta mano a los fogones del amigo Panchito, cuya presencia es imprescindible en estas citas. Quién puede igualar un entrante con lapas crudas y frescas, recién cogidas en la costa garafiana, que de por sí son inigualables, y continuar con gofio amasado en ese mismo momento, con mojo de pimienta cogida en la misma zona y elaborado sobre la marcha, para continuar con unos pinchos morunos de carne gorda, puestos a la brasa en espeques de madera. Sin que  en ningún momento falte, además, el vino de la propia cosecha de Martín.
Por mi parte, como en los casos antes citados, no me queda otra cosa que agradecerles a todos el trato que me dispensan, y que me den oportunidad de disfrutar y compartir estas inimitables Parrandas Garafianas.

Entrada a la Cueva de Martín el Cano, en lo alto de Santo Domingo de Garafía, con el cuadro de San Martín, el poema del Donante, que no tiene desperdicio alguno, junto a otros recuerdos, y el aviso claro a los llegan hasta este lugar.

Martín y Panchito, con el pincho de carne, recién hecha. Martín echa un ojo, al fondo.